A veces se aprende algo de las polémicas, cuando hay gente dispuesta a razonar y a ofrecer datos. A propósito de las iniciativas de suprimir el belén y otros símbolos navideños para no molestar a los inmigrantes musulmanes, Magdi Allam (experto en temas musulmanes del Corriere della Sera) afirma en un artículo: “y pensar que mientras en Italia, Gran Bretaña o Canadá hay quien -incluso desde la posición de autoridad civil- ha tomado medidas anti-navideñas para ‘no herir la sensibilidad de los musulmanes’, en 25 países de mayoría musulmana se considera fiesta nacional la Navidad católica (25 de diciembre) o la Navidad ortodoxa (6 de enero)”.
Allam añade que esta navidad instalará en su casa –“yo, único musulmán laico de la familia”- un belén y un árbol de navidad más bellos y grandes, “para compartir con los míos la alegría y la meditación sobre el misterio de la Navidad”. En el artículo recoge varios testimonios de musulmanes residentes en Italia que recuerdan que las figuras de Jesús y María son respetadas por el Islam y mencionadas en el Corán.
Su conclusión es neta: “que los enemigos de belén, de los villancicos o de la fiesta del nacimiento de Jesús tengan la valentía de decir que son enemigos de esta civilización occidental y cristiana. Que sepa que, de hecho, son aliados de los integristas y extremistas islámicos. Pero que dejen de una vez de usar como excusa a los musulmanes dedicados a compartir una identidad italiana y una común civilización del hombre”.


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