La huelga de la prensa italiana impide que se desarrolle el debate sobre la presencia de los católicos en la cultura y en los medios de comunicación, al que se hacía referencia en el post precedente. No, ningún complot: la huelga estaba prevista (aunque ya no me acordaba). Menos mal que el diario Avvenire, propiedad de la conferencia episcopal italiana, le dedicó ayer dos interesantes páginas... Como temo que cuando la prensa vuelva a los kioscos, el día 27 de diciembre, ya nadie se acordará de la cuestión, al menos dejo constancia de esas reacciones.
El hilo conductor de los comentarios y entrevistas publicados por Avvenire, ilustrado con ejemplos y casos concretos, es este: existe una dificultad objetiva para que los mayores medios de comunicación italianos ofrezcan con ecuanimidad el punto de vista cristiano, especialmente en temas éticos. Es lo que algunos llaman “censura preventiva”. Al mismo tiempo, se subraya la vitalidad y apertura mental de la cultura católica en Italia (por ejemplo, afirma el profesor Vittorio Possenti, “el filósofo católico conoce el pensamiento agnóstico y ateo, pero es muy raro que suceda lo contrario”).
Con respecto a los temas religiosos preferidos por la “prensa laica”, un experimentado periodista -Gaspare Barbellini Amidei- afirma: “con frecuencia, prefieren limitarse a los milagros, o presuntos tales, a los sentimientos religiosos intensos, a un cierto catolicismo ‘extremo’, que se lee de un tirón y no desconcierta a los laicistas con las armas de la razón, además de con las armas de la fe”. Concluyo con las observaciones de otro periodista, Giuseppe Baiocchi: “no hace falta hacer periodismo católico, sino que el católico debe ser buen periodista. Es decir, la condición de creyente no es una razón para el privilegio ni para la condena. Sin embargo, en el mundo periodístico y cultural se ha difundido un profundo prejuicio anticristiano desde que los líderes del ’68 han escalado el vértice de la información en Italia”.


Me da pena pensar que después de dos mil años estemos bajo el rodillo de los líderes del 68.
Estos en un principio fueron idealistas amaban la belleza, buscaban la verdad, sus ideas en un principio eran buenas, no ofendían, no criticaban, simplemente pensaban en AMAR, hacer el bien, no ofender a nadie, no fueron comprendidos, fueron mal interpretados y las drogas les llevo unos a los GURUS, otros al suicidio, otros al marxismo y socialismo burgués y pocos, muy pocos poquísimos volvieron al CATOLICISMO de donde habían mamado todo lo que eran.
Siento con tristeza que siendo este camino, el de CRISTO, el único, el más perfecto, el más revolucionario, el único en el que puedes encontrar la verdadera felicidad, en el que puedes hablar de tu a Dios, sea despreciado.
Siento con tristeza que no te pongas a nuestro lado, que no luches, por Cristo por los demas y en tercer lugar por ti.
¿Donde están escondidos los grandes pensadores.?
¿Dónde?
Publicado por: Fernando Carazo | 22/12/2006 en 10:22 p.m.
Tal vez sea un nuevo ejemplo de aquello de que la mejor forma que cargarse una utopía es intentar ponerla en práctica. Eso lo decía Chesterton a propósito del comunismo, pero aquí calza a la perfección. Gracias por el comentario.
Publicado por: dc | 23/12/2006 en 10:41 a.m.