Como un ave en vías de extinción. Así define una crónica del Jerusalem Post la situación de los cristianos en la ciudad de Belén. En 1948 representaban el 80 por ciento de la población. Ahora rondan el 20 por ciento. La situación de violencia, inseguridad y crisis económica hace que sean muchos los que emigren.
La sensación que se tiene es que los cristianos locales se encuentran entre dos fuegos. Por un lado, carecen de la potencia necesaria para resistir en un lugar donde la cosa pública apenas funciona y es sustituida por la fuerza del clan: las familias musulmanas pueden llegar a contar hasta con cinco mil miembros; las cristianas, con cien. Y por otro, como no participan en la lucha contra Israel (ningún cristiano ha sido implicado en actos violentos durante la intifada), eso mismo levanta sospechas entre la población más militante.
Según los cristianos entrevistados, Hamas no es responsable directamente de violencia sectaria (Hamas piensa que los cristianos pueden ser útiles en las negociaciones con Estados Unidos), pero sí de las medidas de presión con las que tratan de imponer el Islam en los barrios cristianos. Son iniciativas más sutiles, pero que pueden llegar a hacer la vida imposible. A pesar de todo, como subraya uno de los entrevistados, los cristianos son conscientes de que “la violencia no viene de gente religiosa, sino de los que no tienen cultura, gente tribal que usa la religión como una excusa para justificar sus agresiones”.


Publicado por: arazeli | 24/08/2007 en 11:20 p.m.