No tiene desperdicio el artículo que el profesor Ernesto Galli della Loggia (en la foto), uno de los más autorizados comentaristas de la prensa italiana, escribe en Corriere della Sera. La síntesis podría ser esta: en Italia, el punto de vista católico en el mundo de la cultura y de la comunicación está muy poco representado, no se corresponde con el país real. Además, la voz católica en el debate público la asume habitualmente la jerarquía, con lo que se transmite una idea de antipática ingerencia externa en asuntos del país. Esta situación no es fruto de un complot anticatólico, sino -sobre todo- de la ausencia de los católicos en esas esferas. Más aún, de la extrema reluctancia de los católicos por manifestar públicamente –en el propio trabajo- sus convicciones personales (al contrario de los demás, que las mencionan vengan o no a cuento).
El articulista se refiere a la situación italiana, pero es evidente que el razonamiento se puede aplicar a otros muchos países. Tal vez el aspecto más italiano es que aquí la presencia católica es tradicionalmente fuerte en el ámbito político, lo que a su vez provoca una fuerte politización de la voz católica en el debate público.
El artículo provocará sin duda una cierta controversia y llegarán matizaciones de un lado y de otro. Personalmente, me parece que disminuye el peso de los prejuicios anticatólicos presentes en los mayores medios. El mismo título del texto -"Una sociedad sin católicos"- (puesto por la redacción del diario), niega lo que sostiene el autor: haberlos, haylos, y diría que la presencia social de los católicos en Italia es particularmente fuerte. Lo que ocurre es que son poco visibles... y en parte a causa de periódicos como el propio Corriere della Sera, cuya línea editorial en temas éticos y morales se acerca cada vez más a la del minúscolo Partido Radical.
De todas formas, es muy significativo que sea un intelectual “laico” como Galli della Loggia quien haga esas observaciones. En buena parte coinciden con lo que el Magisterio de la Iglesia lleva años diciendo, especialmente tras el concilio Vaticano II: el papel de los laicos católicos consiste en vivificar cristianamente las estructuras temporales. Hay gente que todavía no se ha enterado y piensa que de lo que se trata es de conseguir mayores cuotas de poder clerical. La ventaja de los católicos -comprobada empíricamente- es que saben hacer autocrítica (lo que se llama examen de conciencia). Y pienso que una "provocación" como la de Galli della Loggia es muy útil en este sentido.


No sé si está aún más agudizado este problema en los EEUU, donde no se oye una voz católica a menos que se trate de unas excepciones: el tema del aborto (cuando son invitados sacerdotes para respaldar los puntos de vista de algunos evangelistas, cuyo agenda política no coincide con el católico excepto quizás en este tema) y el de la inmigración de mexicanos (cuando es cuestionada por comentaristas libertarianos--en plan obviamente anticatólico--aquí, por ejemplo, el 12 de diciembre, el mismo día de Nuestra Señora de Guadalupe, arrestaron más de 1000 inmigrantes 'ilegales'). Hay incoherencia, además, en cuanto al papel que tienen los intelectuales laicos católicos en los debates públicos. Alegar que uno es católico permite al contrincante de un debate desairar cualquiér argumento que no coadyuve en la política (neo)liberal. Quizás la nueva traducción al inglés del debate entre el entonces cardenal Ratzinger y Habermas nos ayude a enfrentar esta reluctancia.
Gracias,
Jonathan
PD: http://insightscoop.typepad.com/2004/2006/12/the_dialectics_.html
Publicado por: Jonathan | 22/12/2006 en 12:11 a.m.
Es interesante notar que los problemas de fondo son comunes, con las diferencias propias de la historia de cada país. Aparte de la preparación intelectual imprescindible (a la que ayuda, sin lugar a dudas, el libro que mencionas), me parece que es preciso también animar a la gente a “saltar al ruedo”: es decir, fomentar que jóvenes universitarios con una sólida formación se dediquen a estas tareas y sean buenos profesionales. Gracias por el comentario y feliz Navidad.
Publicado por: dc | 22/12/2006 en 04:30 p.m.