Que se haya anunciado públicamente la reunión convocada por Benedicto XVI con sus “ministros” para el próximo jueves, con el fin de analizar la situación del obispo Milingo, me parece una buena muestra de transparencia. El mensaje es que existe un problema y el Papa escucha a sus consejeros. Además, se hablará de las peticiones de dispensa del celibato y de las solicitudes de readmisión al ministerio sacerdotal que algunos sacerdotes casados han presentado en los últimos años.
No es razonablemente previsible que se presenten sorpresas sobre estos puntos, y menos todavía como consecuencia de presiones o amenazas, como las formuladas por Milingo. Además, tampoco es la primera vez que se aborda el tema en reuniones de cardenales y obispos, y la conclusión siempre ha sido la de respaldar el celibato sacerdotal. La única novedad podría estar en el tratamiento a ex-sacerdotes, con frecuencia ancianos, que piden volver. En todo caso, no parece probable que al final de la reunión se anuncien medidas concretas e inmediatas. Veremos.
La nota de la oficina de prensa de la Santa Sede dice textualmente: "El Santo Padre ha convocado el jueves 16 de noviembre una reunión de los jefes de los dicasterios de la Curia romana para examinar la situación que se ha creado tras la desobediencia del arzobispo Emmanuel Milingo y para reflexionar sobre las peticiones de dispensa de la obligación del celibato y las de readmisión al ministerio sacerdotal que han presentado los sacerdotes casados durante los últimos años. El orden del día no prevé otros argumentos".


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