Como es comprensible, el discurso que Benedicto XVI dirigió el pasado 19 de octubre al congreso nacional de la Iglesia en Italia ha tenido un eco parcial en la prensa de otros países. Por lo general, se ha destacado lo que dijo sobre la participación de los católicos en política. Pienso, sin embargo, que se trata de un texto importante, que ofrece orientaciones significativas no solo para Italia sino para otros muchos países.
Me parece que el hilo conducto del discurso podría ser éste: la necesidad de una fe radicada en la unión con Cristo, que se traduzca eficazmente en la vida cotidiana, personal y social, y que transmita el carácter positivo del mensaje cristiano. El Papa habla de la crisis contemporánea, de la dificultad de la cultura dominante en occidente para establecer un diálogo con otras culturas, de la necesidad de educar la inteligencia y la libertad, etc. Quizá lo más sorprendente es que no ve esa situación como un problema sino como una oportunidad.
Si se consideran por separado cada uno de los temas abordados en el discurso, la intervención del Papa no presentó “novedades”, pues son contenidos de los que ya ha hablado en otras ocasiones, y que incluso ha desarrollado durante años. Tal vez la novedad está en la abundancia y la conexión de las cuestiones entre sí: un elenco que convierte a este discurso en una especie de “cuaderno de navegación”. El problema es que se trata de un texto muy largo y que sólo está disponible en italiano. Si alguien está interesado, he escrito un resumen-glosa publicado en Aceprensa.
[Actualización, 28 de octubre: el texto íntegro del discurso del Papa está ya disponible en traducción al español en la página web del Vaticano]


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