Los títulos de las noticias en los periódicos suelen ser a veces problemáticos, entre otras cosas porque los redacta una persona distinta de la que escribió el texto. A veces, prima el afán por convertir en interesante un texto anodino. En otros casos, se resalta algo que en el conjunto es bastante marginal. Y en algunas pocas ocasiones, el titulo niega lo que se dice en el cuerpo de la noticia. He encontrado un ejemplo reciente (gracias, Félix) en el que se puede aventurar una especie de lapsus freudiano de la redacción...
“Soy creyente, pero he ayudado a mamá y papá a no sufrir más”, afirma un titular entrecomillado del Corriere della Sera (26 de septiembre). Cuenta la historia de un señor holandés que hizo que se aplicara la “sedación paliativa” primero a su padre y tiempo después a su madre. La cronista se detiene en subrayar que tal señor creció en una familia “rígidamente católica”, que sus padres “eran muy creyentes, pero tenían un gran miedo a la muerte”... No sabemos si sus padres estaban o no de acuerdo con la decisión del hijo (que no se ocupaba de ellos, pues vivían por su cuenta). Lo que sí sabemos es que éste afirma en un momento: “yo, que soy ateo...” Esa declaración tan explícita se transforma en el titular en un “soy creyente”. Han pasado varios días y el periódico no ha modificado la versión “on line” (¿no se ha quejado ni tan siquiera la periodista que escribió la noticia?)
En los últimos diez días, la prensa italiana ha publicado numerosos artículos y entrevistas sobre la eutanasia. Aunque ha habido de todo, observo tres estrategias de fondo en cómo algunos medios de comunicación abordan la cuestión: la confusión terminológica, la ambigua apelación a la piedad y a los sentimientos y el deseo por subrayar que también los católicos están a favor de la eutanasia. Me pregunto si ese error tan clamoroso en el título no será un lapsus que pone de manifiesto esta tercera tendencia.

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