Al margen de instrumentaciones políticas, la polémica sobre las palabras del Papa ha puesto de manifiesto las limitaciones del periodismo-al-instante, que no deja espacio para la ponderación, y que reduce las cuestiones complejas a un titular impactante de pocas palabras. No se trata de culpar al mensajero: ya mencionamos aquí como ejemplo el caso de la agencia France Press y de su “El Papa disfruta de un tiempo privado después de haber abofeteado al Islam” (13 de septiembre). Una descripción muy poco inocente de lo que había dicho Benedicto XVI en la universidad de Ratisbona. El problema es que ese resumen es lo que llega, pues son pocos los que luego acuden a leer un discurso docto de cuatro mil palabras (en su versión española).
Es triste decirlo, pero también los medios de comunicación han contribuido a inflamar una polémica que les resultaba rentable. En algunos casos, por simpleza políticamente correcta, disfrazada de razones de multiculturalismo (decepcionante el New York Times). Y en otros, por militancia: el caso emblemático aquí es la cadena de televisión árabe Al Jazeera. Dos testimonio musulmanes respaldan esta percepción (publicados hoy por el Corriere della Sera, pero no aparecen en su versión on line de libre acceso):
-el primero es el de Ahmar Badr Al-Din Hassoun, 56 años, gran Mufti de Siria, que se define un moderado: “tal vez por eso los periodistas de Al Jazeera no entrevistan a personas como yo. A ellos les interesa crear conflicto, buscan las voces extremistas, no a quien cree en la paz entre las religiones. (...) Me he quedado de piedra con la actitud de Al Jazeera, tal vez condicionada por los Estados Unidos. Lanza de continuo la crisis, la tiene desde hace tres días como primera noticia y de este modo la acentúa. Lo mismo vale en cuanto a The New York Times: casi parece que una parte de los media internacionales estén haciendo de todo para impedir el diálogo”
-el segundo testimonio es de Mario Scialoja, italiano convertido al Islam, consejero de la Liga Musulmana Mundial: “se trata de palabras [las del Papa] que tomadas aisladamente pueden aparecer poco felices, pero que algunos medios de información han extrapolado arbitrariamente del texto del discurso completo, dándoles un significado del todo diverso. Una persona de sentido común no debería caer en tales trampas. Si un líder islámico citara las palabras pronunciadas por Jesús en el Evangelio según San Mateo: “No penseis que he venido a traer la paz sobre la tierra. No he venido a traer la paz sino la espada”. ¿Qué pasaría en el mundo cristiano? Absolutamente nada. Jesús había pronunciado efectivamente esas palabras antes de expulsar a los mercaderes del templo, pero hay que interpretarlas a la luz de todo el mensaje evangélico, que es un mensaje de amor y no de odio”.


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