El premio Nóbel de literatura José Saramago ha declarado, a propósito de las polémicas sobre el Papa y el Islam, que “el mundo sería más pacífico si todos fuéramos ateos”. El escritor hizo esa afirmación durante su visita a Turín con motivo de una conferencia organizada por el premio literario "Grinzane Cavour". Las refiere La Repubblica (20 de septiembre), pero no hay link en la edición on line.
Saramago, que a sus 84 años sostiene que lleva el “comunismo en las hormonas” (ver entrevista en La Stampa, 20 de septiembre) parece haber olvidado que en el siglo apenas transcurrido –calificado como el más sangriento de la historia- no han sido las religiones la causa de tanta muerte sino más bien su querido comunismo y su odiado nazismo, que coinciden en su visión atea de la existencia (me parece que no es necesario ilustrar ulteriormente esta anotación mencionando a Stalin, Pol Pot o los hornos crematorios).
Aunque expresada de un modo un poco brusco, la idea de Saramago está muy difundida: las religiones como fuente de conflicto. Para algunos, el problema es la gente que cree “demasiado” en Dios. No sé si se puede creer “demasiado” en Dios: o se cree o no se cree. Pero aun admitiendo ese modo de hablar, serían los santos quienes han creído más en Dios: pero los santos han sido ejemplo de amor, no de violencia (ver el último caso, sor Leonella). En realidad, el problema es el fanatismo, una enfermedad donde la razón no juega ningún papel. Ese fanatismo se puede aplicar a una determinada idea de Dios, de la raza, de la nación, del proletariado e incluso del propio equipo de fútbol. Y aquí se vuelve a poner de manifiesto dónde estaba la verdadera “noticia” del mensaje del Papa en Ratisbona: religión y razón van agarradas de la mano...
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[Actualización] En las últimas horas están apareciendo algunos bomberos en “defensa” del Papa, tal vez cuando las llamas ya no quemaban... Más vale tarde que nunca. Esta mañana he visto las colas para entrar en la plaza de san Pedro: más control policial, pero el Papa ha realizado el recorrido –como de costumbre- en coche descubierto entre las cuarenta mil personas que le escuchaban. De su discurso, me quedo con esta frase: “confío, por tanto, en que tras las reacciones del primer momento, mis palabras en la Universidad de Ratisbona puedan suponer un empujón y aliento para un diálogo positivo, también autocrítico, ya sea entre las religiones como entre la razón moderna y la fe de los cristianos”.


¿Saramago, el coherente? Si tan satisfecho está de su comunismo, ¿por qué no vende su chalet de lujo en Tenerife y emigra a Cuba, por poner un ejemplo? Otro incoherente dando lecciones de coherencia.
Publicado por: perico | 20/09/2006 en 05:23 p.m.
Teniendo en cuenta su venerable edad, propongo otra alternativa, con la que estarás de acuerdo: que disfrute con serenidad de su chalet en Las Canarias y que, contemplando la inmensidad del océano, llegue a otras conclusiones...
Publicado por: dc | 21/09/2006 en 11:38 a.m.