La polémica suscitada por las palabras del Papa sobre el Islam ha dejado al descubierto las fisuras en los modos de hacer de algunos medios informativos. Ya lo mencionamos días atrás. Encuentro ahora un gráfico sobre el proceso del método científico comparado con el “método actual”. El esquema está escrito en clave humorística, pero resulta terriblemente verdadero y se podría aplicar al “método” seguido por cierto periodismo en la actualidad. [Clicar en el gráfico para ampliarlo].
El método científico clásico formula hipótesis a partir de la observación de los fenómenos naturales. Luego, comprueba esas hipótesis realizando experimentos rigurosos. Esos experimentos pueden producir la modificación de las hipótesis que se proponían al inicio. De esta forma, se llega a la formulación de una teoría, basada en la repetida verificación de los resultados.
El “nuevo” método científico crea la teoría en base a lo que las agencias que financian el proyecto quieren que sea verdad. Se diseñan un mínimo de experimentos para probar mostrar sugerir que la teoría es verdadera. Se modifica la teoría para que calcen los datos y se publican los resultados: se califica la teoria como “hipótesis”, a la vez que se aparenta haber seguido un método científico. La última fase consiste en defender abiertamente la teoría, a pesar de las evidencias que la desmienten.
La actividad periodística no forma parte de las ciencias naturales, pero la similitud con los modos de proceder del “nuevo” método científico parece evidente. Un ejemplo es lo que ha hecho The New York Times. El día 16 de septiembre publicó un editorial en el que afirmaba que el Papa había ofendido al Islam y que debía perdir perdón. En los días siguientes, autorizadas voces musulmanas reconocían que las palabras del Papa se habían sacado fuera de contexto; otros analistas subrayaron cuál era en realidad el contenido del discurso de Benedicto XVI, subrayaron que tenía razón e incluso dicen que el Papa ha hecho un favor al Islam y a Occidente. El propio Papa lamentó las malas intrepretaciones que se habían hecho de sus palabras...
El día 20 de septiembre, el diario de referencia del periodismo mundial vuelve a publicar un editorial (“The Pope’s Act of Contrition”) en el que afirmar que “ahora que el Papa ha expresado su arrepentimiento por haber ofendido a los musulmanes...” Los editoriales representan la voz institucional del medio. En este caso, temo que el peso de los hechos está haciendo vacilar su terquedad. ¿Por qué se pide a los demás que hagan autocrítica y resulta tan difícil hacerla en la propia casa?


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