Nada de lo que la ciencia ha descubierto o de lo que descubrirá en el futuro va a cambiar el hecho de que es más razonable creer en Dios que no creer. Lo afirma Francis Collins, director del "National Human Genome Research Institute", en una entrevista publicada por The Washington Times. Collins, del que ya hablamos aquí hace unos meses, acaba de publicar el libro “The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief”, que está teniendo bastante eco en la prensa.
Una de las cosas que más asombran a Collins es la ley moral, que define como una característica exclusiva de la especie humana. “No veo una explicación en la biología. La ley moral me pide que haga cosas contrarias a lo que la evolución esperaría de mí, que es propagar mi DNA e impedir que se propague el DNA de los demás. La ley moral me parece una señal convincente de algo que está fuera de la naturaleza, de algo que es bueno y santo y que me llama para que yo también lo sea”.
Reconocido admirador de S. Agustín (“probablemente el teólogo más brillante de todos los tiempos”), Collins insiste en que hay gente interesada en presentar las cosas como si existiera un dilema entre ciencia y fe, de modo que habría que optar por una u otra. “Pienso que se trata de una elección terriblemente innecesaria que está llevando a muchos jóvenes a apartarse tanto de la fe como de la ciencia”.
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[Actualización] Aquí se puede ver el resumen en español de una entrevista con Collins, publicada por la revista Veja en enero de 2007.

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