Todavía es un lugar común oír lamentos a propósito de que los “rígidos preceptos de la Iglesia católica [generalmente en materias de moral sexual] están alejando a la gente de la Iglesia”. Ahora resulta que las Iglesias que llevan décadas procurando suavizar los contenidos están todavía peor. El entusiasmo y la adhesión del pueblo no se ha visto por ningún lado. Al contrario, se están convirtiendo en un cascarón vacío.
“Como todo el mundo admite, excepto unos cuantos empedernidos, todas la Iglesias y los movimientos dentro de las Iglesias, que han desdibujado la doctrina y ablandado los preceptos morales están menguando demográficamente y, en el caso de la Iglesia episcopal [los anglicanos de Estados Unidos], desintegrándose”. Lo escribe Charlotte Allen en un artículo del título “Liberal Christianity is paying for its sins”, publicado en Los Angeles Times (9 de julio).
Según la autora, si una Iglesia no se toma en serio a sí misma, tampoco los fieles se lo toman en serio. Si todo da igual, ¿para qué ir a escuchar un sermón los domingos? En 1960, el 40% de los protestantes de Estados Unidos pertenecía a alguna de las principales Iglesias protestantes (episcopaliana, presbiteriana, metodista, luterana, etc.). Tras cuarenta años de “proceso de adaptación”, esa cifra ronda hoy en el 12 %. Por el contrario, otros grupos protestantes como los Evangélicos y los Pentecostales, que son más exigentes, están creciendo robustamente. Concluye la autora: a pesar de esta situación desoladora, esos mismos que están desapareciendo continúan aconsejando a los católicos que o se liberalizan o morirán...


De acuerdo, pero el fundamentalismo es una tentación tan fuerte y peligrosa como el suicidio de autodiluirse en la nada. Los números y porcentajes en este caso también son peligrosos: sociológicamente hay gente para todo. Y enhorabuena por la iniciativa.
Publicado por: Tampico | 20/07/2006 en 12:57 p.m.
Si. También es interesante observar que el fundamentalismo ha nacido en ámbito protestante. La razón es que les falta Roma, la vieja Roma (es decir, el Papa), que da equilibrio y moderación para evitar salirse por un lado o por otro. Gracias por tu mensaje.
Publicado por: dc | 25/07/2006 en 10:07 p.m.