Las certezas de Nicole Kidman
En las últimas semanas la prensa ha dedicado abundante espacio a la próxima boda de la actriz Nicole Kidman. En este caso se ha ido más allá del mero “gossip” o cotilleo, pues las informaciones destacaban que la ceremonia se celebraría según el rito católico y que la actriz ha redescubierto la fe en la que creció, después de sus escarceos con la “cienciología” de Cruise.
Como no parece que la actriz reciba ningún beneficio de imagen al declararse católica, hay que suponer que el marketing y la publicidad no tienen nada que ver en esta ocasión. “El catolicismo es parte de mi vida. Trato de ir a la iglesia y de confesarme regularmente”, declaró el año pasado al Philipines Daily Inquirer (17 abril 2005). Tampoco ha ocultado su admiración por Juan Pablo II.
No sé si Kidman será “la nuova icona del cattolicessimo”, como titulaba hace unos días Corriere della Sera (19 de junio). Lo cierto es que con treinta y nueva años recién cumplidos y con ganas de centrar su existencia personal, no ha tenido empacho en decir públicamente dónde están sus certezas, a pesar de los vaivenes de la vida.

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