Algún día llegará el nombramiento del nuevo Secretario de Estado vaticano. La decisión no supone un cambio espectacular, ni un terremoto ni un “caer en desgracia”, como ocurría con las camarillas de las cortes del pasado. El cambio es ley de vida, pues el cardenal Sodano supera ya los 78 años. Es algo anunciado desde hace casi dos años. Lo que sí se está convirtiendo en un espectáculo en las últimas semanas es el goteo de noticias que daban por seguro el nombramiento del nuevo Secretario de Estado para tal o cual día, ya pasados (evito señalar ejemplos).
Se confirma lo que se subrayaba aquí a comienzos de 2006 sobre la discreción del Papa y el “sufrimiento” de los vaticanistas: Benedicto XVI no ofrece muchas pistas sobre las cuestiones que se están “cociendo” en el Palacio Apostólico Vaticano. A diferencia de Juan Pablo II, no existe aquel continuo flujo de huéspedes en el desayuno, comida y cena. Con el estilo de Benedicto XVI no hay mucho espacio para los rumores y las filtraciones.
A los periodistas nos gustan los cambios radicales, las reformas, los golpes de timón, etc. porque generan titulares contundentes y casi justifican nuestra propia existencia. La ausencia de esos gestos no puede ocultar el hecho de que el Papa está gobernando la Iglesia, aunque sin terremotos. La impresión es que, a diferencia de su predecesor, toma personalmente las decisiones después de haber solicitado todos los pareceres oportunos. Juan Pablo II solía hacer suya (muy frecuentemente) la decisión que le proponían sus colaboradores. Son dos estilos diferentes, ambos perfectamente legítimos. Pero el estilo de gobierno de Benedicto XVI ofrece menos pistas informativas, pues en muchos ámbitos la única posible fuente de la noticia... es él.
[Actualización, 22 de junio] El nombramiento del cardenal Bertone, arzobispo de Génova, como sucesor del cardenal Sodano en el cargo de Secretario de Estado, anunciado hoy, demuestra que los “vaticanistas” que habían adelantado la noticia días atrás tenían razón. (Me inclino a pensar que la filtración procede más bien de Génova). Es interesante notar que aunque se haya anunciado hoy, el cambio tendrá lugar el 15 de septiembre. La distancia entre el anuncio y la aplicación efectiva es el procedimiento habitual en el nombramientos y traslados de obispos, pero no en el caso de cargos de la Curia Romana. Tal vez haya influido el deseo de cortar los rumores.


En el telegiornale de ayer, en Italia (Rai 2), se comentó que el cambio revela un nuevo estilo en la Santa Sede: menos diplomacia y más doctrina.
¿Cómo lo interpretas tú?
Publicado por: csb | 23/06/2006 en 09:39 a.m.
Veo hoy una carta del Papa dirigida a la diócesis de Genova, donde explica él mismo los motivos de la elección:
El cardenal Bertone es "un pastore fedele, particolarmente capace di coniugare attenzione pastorale e preparazione dottrinale.
Sono proprio queste caratteristiche, unitamente alla reciproca conoscenza e fiducia, maturate negli anni di comune servizio presso la Congregazione per la Dottrina della Fede, che mi hanno indotto a sceglierlo per l'alto e delicato compito a servizio della Chiesa universale, presso la Santa Sede".
Me vale como respuesta. Gracias.
Publicado por: csb | 23/06/2006 en 04:40 p.m.
En efecto, poco hay que añadir. El Papa elige a personas que conoce. Hasta ahora, entre otras características, hay dos que se repiten en los nombramientos que ha hecho: experiencia previa en la Curia romana y experiencia pastoral en el gobierno de una diócesis.
Publicado por: dc | 26/06/2006 en 01:03 p.m.