El canal de televisión por cable A&E emitió en abril una mini-serie titulada “God or the Girl”, un género mixto entre el documental y el reality. En cuatro capítulos (más uno que irá en la versión DVD) se narran las vicisitudes de cuatro jóvenes que se encuentra en el trance de optar por el sacerdocio o por el noviazgo (el título carga las tintas para dar mayor dramaticidad, pero -según leo- la eventual opción “for the girl” no implica en ningún caso que abandonen a Dios).
Para opinar con conocimiento de causa habría que haber visto la serie, cosa que no hice. Pero por los comentarios publicados en varios medios, incluidos The New York Times y Washington Post, se deduce que el programa tiene su valor, aunque presente elementos criticables (“cierto amateurismo”, afirma WP; “trivializa la decisión y las creencias profundas que la motivaron, pero podía haber sido peor”, dice NYT; “es sólo el uno por ciento de estúpido de lo que podía ser”, sentencia Slate). Para Harry Forbes, director de la “Office for Film & Broadcasting” de la conferencia episcopal de Estados Unidos, el balance es netamente positivo.
Aparte de las preferencias (supongo que para el gusto europeo sería problemático) y de que no fue un éxito de audiencia (470 mil espectadores frente a los 900 mil de las semanas anteriores en ese mismo horario), esta iniciativa plantea la cuestión de hasta qué punto se puede tratar un tema serio como la vocación sacerdotal con los formatos que se usan para contenidos más ligeros. Una respuesta provisional es que es preciso sacar a la plaza pública estas cuestiones, procurando que los condicionamientos del formato no desvirtúen el contenido. Pero con la conciencia de que "si no estás no existes".


Yo soy seminarista, tengo 18 años, de Argentina. Me parece sumamente desubicado que un tema tan importante y fundamental para la vida de una persona y para la vida de la Iglesia, se trate de un modo tan "light" y que deja incluso la vocacion al sacerdocio ministerial como una opcion mas, como algo que se debate entre eso o estar con una chica; y sabemos que va mucho mas alla: se trata de un llamado que hace el Señor, que uno siente y por eso quiere responder, y que la Iglesia se encarga de discernir.
Publicado por: Sebastian | 09/05/2006 en 06:53 p.m.
Gracias, Sebastián, por tu testimonio. No se puede decir más en menos espacio.
Publicado por: dc | 14/05/2006 en 04:13 p.m.
Soy seminarista en Venezuela, tengo 21 años. Trabajo con la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis a la que pertenezco. No pretendo desprestigiar el trabajo de los demás, pues como dice el Doc. Aparecida nral. 120, "el trabajo garantiza la dignidad y la libertad del hombre", sin embargo aun cuando respeto la libertad de cada quien hay un aspecto que se pone en juego y es precisamente el misterio del llamado al ministerio sacerdotal, que merece la mayor dignidad. El mismo, no implica un discernimiento al nivel de otros caminos a seguir. Si bien es cierto que un reality show como este podría lograr que el joven pueda discernir como es debido, lo cual pongo en duda, no podemos dejar de tomar en cuenta la mano del mal en cada una de las tentaciones a poner en juego. Las tentaciones siempre han estado presentes en el camino de un vocacionado, nuestra experiencia da fe de ello, no hace falta un programa para darlo a conocer puesto que esto raya en la superficialidad. El misterio es trascendencia, en la vida diaria y detrás de cámara, cualquiera de estos jóvenes hallarán la verdadera cruz que les hará discernir entre lo bueno y lo mejor.
Publicado por: Hugo Delgado | 06/03/2008 en 03:30 p.m.