Los reportajes sobre los problemas de la familia suelen ser hoy un inventario de conflictos: matrimonios que se rompen, violencia doméstica, falta de comunicación entre marido y mujer, tensión entre trabajo y familia, adolescentes alérgicos a la autoridad, obesidad infantil... Pero si uno quiere encontrar un oasis de felicidad familiar nada mejor que buscar reportajes sobre familias de mujeres lesbianas...
Así comienza Ignacio Aréchaga su comentario en Aceprensa sobre el amplio reportaje “Mamá y mamá” (once páginas profusamente ilustradas) que El País Dominical (14 de mayo) dedica a las uniones homosexuales femeninas con hijos (naturales o adoptados). Ya la misma entradilla del texto sitúa en un plano de simpatía este “modelo”, en contraste con el “modelo tradicional” (una familia “extensa, patriarcal y autoritaria”).
En las esperas de los aeropuertos, durante un reciente viaje, he aprovechado para leer el reportaje y, en efecto, lo que más llama la atención es lo perfecto que es todo en esas uniones lesbianas, incluidos los niños. Como ha observado Nicoletta Tiliacos, que también comenta este reportaje en las páginas de Il Foglio (17 de mayo), “el término más evocado, la palabra clave que rebota de una historia a otra es normalidad. Pero, al final, tanto énfasis obtiene el efecto contrario... Todo parece una máscara con sonrisas demasiado forzadas y demasiadas ganas de decir: mirad lo normales que somos...”


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