[Lo lamento, pero aquí va la dosis diaria de "El Código...", referida al estreno de la película para la crítica, en Cannes].
“Sophie, ¡eres la última descediente de Cristo!, dice el inexpresivo Tom Hanks a la asombrada Audrey Tatou: y por fin el público de periodistas –hasta ese momento entumecido por el exceso de disquisiciones dementes sobre el Santo Grial (...)- explota en una carcajada liberadora”.
No es tierna Natalia Aspesi con la versión cinematográfica de “El Código Da Vinci”. La crónica de la premier –publicada hoy por La Repubblica (17 de mayo)- subraya que se trata de un kolossal “deludente” (ver aquí una versión parcial de la reseña). Conociendo a la periodista (que no se caracteriza precisamente por su afecto hacia la Iglesia católica), la película debe ser realmente mala, lo que tal vez no impedirá recaudaciones millonarias. El mismo tono se repite en los demás diarios consultados, como Il Messaggero ("Malestar y silbidos") y el Corriere della Sera ("Una acogida helada. Ni un aplauso. Algún silbido y una carcajada de mofa"). Más irónicos los ingleses, pero subrayando asímismo que no estamos ante una obra maestra (ver The Times). También el francés Le Monde hace referencia a la acogida "glacial".
De ser así (una película más bien flojilla) se van a confirmar las sospechas que mostraba ayer The New York Times (16 de mayo) a propósito de la ausencia de "screenings" de la película: contrariamente a lo habitual, el film no fue sometido a los tests con público y críticos que preceden el lanzamiento. Esos tests suelen ser de gran ayuda para combrobar cómo serán las reaciones de los espectadores y para cambiar, cuando se ve conveniente, algún aspecto de la película antes de su lanzamiento definitivo. Según cuenta el diario norteamericano, en este y otros puntos hubo (serias) divergencias entre la "Sony" y el productor ejecutivo, Brian Crazer ("Imagine Entertaiment"). Así pues, triunfó la idea de mantener el secreto y no mostrar la película (ni tan siquiera a los exhibidores, que la vieron al último minuto, en contra de lo que les garantiza los acuerdos con los productores: ¿prepotencia?).
Lo que sí confirman las críticas de la premiere es que la película -aunque suene en algunos momentos ridícula- contiene todo el cargamento anticatólico que se temía. La expresión "anticatólica" no es mía, curiosamente está presente en las mismas crónicas que he leido... La industria cinematográfica estima que el film debería recaudar en USA entre los 70 y 100 millones de dólares en el primer fin de semana. Tras la acogida en Cannes, tal vez haya alguien [¿el propio Tom Hanks, como en "Apollo 13"?] llamando a la central: "Sony, tenemos un problema".
[Actualización] A lo largo del día, los diarios españoles comienzan a colocar en sus páginas web las primeras críticas, que siguen el tono de lo ya visto: "Los críticos destrozan el Código Da Vinci en Cannes y la califican de 'porquería' y 'tostón' (El País); "Cannes comienza con duras críticas al Código Da Vinci" (ABC).
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