Leyendo aquí y allá los ecos de las recientes declaraciones de Martini sobre temas bioéticos, he visto algunos comentarios mucho más críticos con el cardenal emérito de Milán que las observaciones que yo formulé en mi nota de más abajo (centrada en el aspecto periodístico de los tipos de textos). El dato curioso es que esas críticas non han aparecido en publicaciones católicas (posiblemente para evitar polémicas internas), sino en diarios y revistas “laicas”, entre ellas el sito web del vaticanista de "L'Espresso", la revista donde se publicó el diálogo (ver aquí y aquí).
Resumo sintéticamente algunas de las críticas, dejando de lado otras (concretamente, las que juzgan las intenciones del cardenal):
- Martini se ciñe demasiado a la casuística que le propone su interlocutor; presenta sus respuestas a los casos concretos como si se tratara de respuestas generales a los problemas.
- el cardenal emplea una táctica reduccionista, abusa de las expresión “zonas grises” [posiblemente por su ignorancia ante el tema] y con su afán por evitar “inútiles divisiones”, acaba quitando relevancia a cuestiones importantes
- muestra cierto complejo ante el "progreso científico” sin poner de relieve que –en este campo, como en otros- buena parte de la investigación se hace siguiendo solo los intereses comerciales de las multinacionales farmacéuticas
Algunos sugieren que con la publicación de este diálogo, Martini ha dado de hecho fuerza a los que quieren cambiar la actual ley italiana de fecundación artifical (considerada muy equilibrada en comparación con las de otros países). Ese cambio fue rechazado por un referendum popular celebrado en junio de 2005. Esa derrota todavía escuece a algunos partidos políticos y a algunos medios de comunicación, que apostaron con entusiasmo por lo que creyeron que sería una victoria fácil... [para saber más del referendum, aquí hay un texto que escribí en su día junto a un colega].









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