El gobierno de Holanda ha distribuido a sus 138 embajadas un DVD destinado a los candidatos a inmigrar en el país de los tulipanes. El ministerio para la inmigración pretende ayudar -con ese y otros material- a que tales candidatos preparen adecuadamente su examen de ingreso al país. La superación de esa prueba es un requisito indispensable para conseguir el permiso de residencia.
La prensa ha destacado solo dos escenas del documental: una en la que dos homosexuales se besan en un prado, y otra en la que una mujer en topless sale del agua y se adentra en una playa llena de gente. Desde luego, es injusto juzgar un programa de dos horas de duración por esos pocos segundos, pero los responsables del proyecto aseguran que esas dos escenas se han incluido a propósito: se pretende mostrar a los posibles inmigrantes, para evitar equívocos, cuáles son los valores liberales vigentes en Holanda. "Estas son nuestras señas de identidad".
No sé si el DVD hace alusión a otro tema que, desde luego, es mucho más trascendente para mostrar cuales son los valores vigentes en el país. Me refiero al reconocimiento legal de la eutanasia de adultos y al reconocimiento real (y parece que pronto legal, con el protocolo de Groningen) de la eutanasia infantil. Aquí el problema es todavía más serio: del exhibicionismo o de las carantoñas de otras personas me puedo defender, pero de la eutanasia puedo ser víctima aunque no lo quiera. Pensar que la eutanasia sólo se aplica a quien la pide es una triste ingenuidad (se entiende que los ancianos sin familia no quieran ser ingresados en los hospitales). Por fortuna, la vida (en Holanda y en otros países) es más rica y positiva: de lo contrario, sería un poco deprimente.

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