La prensa ha informado copiosamente del primer consistorio de Benedicto XVI. Añado aquí tres breves impresiones, surgidas al hilo de conversaciones y encuentros mantenidos con personas que han participado directamente en los actos, o se han relacionado con los participantes.
Primera: el estilo de Benedicto XVI. El Papa no solo escucha atentamente sino que es capaz de sintetizar las intervenciones de un modo admirable, aportando en esas síntesis una vía de solución a los temas tratados. Esta cualidad se volvió a comprobar durante la reunión que mantuvo a puerta cerrada con todos los cardenales el jueves 23 de marzo.
La segunda se refiere al impacto de algunos nombramientos cardenalicios, especialmente el de Joseph Zen, obispo de Hong Kong. Ver ondear en la plaza de San Pedro la Bandera Roja para saludar al nuevo cardenal no es algo que suceda todos los días (clicar fotos para amplicar). AsiaNews subraya que van de la mano la alegría de la Iglesia china y la inquietud del gobierno de Pekín. La tercera consideración es un poco más doméstica: el interés del gobierno español de Rodríguez Zapatero por aparecer “dialogante con la Iglesia”, con motivo del birrete cardenalicio al arzobispo de Toledo. De momento, “aparecer” es la palabra clave, como mostraron los esfuerzos de la vicepresidente De la Vega por ser fotografiada sonriente junto a las púrpuras.



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