El ayuntamiento de Roma ha impreso miles de carteles en los que recuerda a don Andrea Santoro, el sacerdote romano asesinado en Turquía mientras rezaba en su pequeña iglesia. El texto del cartel es muy breve: “Una vida para los demás. Gracias don Andrea” (clicar la foto para ampliarla).
Con ese gesto, el ayuntamiento de Roma –de mayoría de centro izquierda- ha ofrecido un nuevo ejemplo de madurez política. Ha mostrado que la religión, y un gesto extremo como la muerte por la propia fe, no es una cuestión que pertenezca a las derechas ni a las izquierdas. Es de todos. No he resistido hacer esta fotografía, pensando en las deficiencias que, en mi opinión, se observan en este campo en la Península Ibérica (y en otros lugares). Si, todavía hay mucho que aprender de la vieja Roma.

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