Después de numerosos comentarios y filtraciones, parciales o totales, esta mañana se publicó la versión oficial de la "Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencia homosexual ante de su admisión al seminario y a las sagradas órdenes". Está firmada por la Congregación para la Educación Católica.
Se trata de un texto breve (la versión italiana, sin contar las notas, consta de 1.260 palabras) y muy claro, en el sentido de que va directamente al grano. Afirma que "no pretende tratar todas las cuestiones de orden afectivo o sexual que requieren atento discernimiento a lo largo del período formativo". La instrucción "contiene únicamente normas acerca de una cuestión particular, que las circunstancias actuales han hecho más urgente, a saber, la admisión o no al Seminario y a las Órdenes Sagradas de candidatos con tendencias homosexuales profundamente arraigadas".
A la luz de las enseñanzas de la doctrina católica, "este Dicasterio, de acuerdo con la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cree necesario afirmar claramente que la Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al Seminario y a las Òrdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la llamada cultura gay".
"Si se tratase, en cambio, de tendencias homosexuales que fuesen sólo la expresión de un problema transitorio, como, por ejemplo, el de una adolescencia todavía no terminada, éstas deberán ser claramente superadas al menos tres años antes de la Ordenación diaconal".
El texto subraya que en la vocación sacerdotal hay dos aspectos inseparables: el don gratuito de Dios y la libertad responsable del hombre. El don de la vocación se recibe "a través de la Iglesia, en la Iglesia y para la Iglesia". "El solo deseo de llegar a ser sacerdote no es suficiente y no existe un derecho a recibir la Sagrada Ordenación. Compete a la Iglesia, responsable de establecer los requisitos necesarios para la recepción de los Sacramentos instituidos por Cristo, discernir la idoneidad de quien desea entrar en el Seminario, acompañarlo durante los años de la formación y llamarlo a las Òrdenes Sagradas, si lo juzga dotado de las cualidades requeridas".
Al final d la Instrucción se indica que Benedicto XVI la aprobó y mandó publicar el pasado 31 de agosto. Hasta aquí lo esencial del texto. Más adelante habrá espacio para los comentarios, al hilo de lo que publique la prensa.

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