El país más poblado del mundo sigue sufriendo una clamorosa falta de libertad religiosa, ante la indiferencia efectiva de buena parte de los que no dudan en manifestarse por causas meritorias, pero de mucha menor entidad.
El director de la agencia AsiaNews, Bernardo Cervellera, es un buen conocedor de la realidad china. Hace unos días, mantuve una larga conversación con él, y el resultado fue esta entrevista (formato pdf) publicada por Aceprensa. Cervellera sostiene sin medios términos que China tiene necesidad del cristianismo para sanar sus heridas: la violación de derechos humanos, el abismo entre ricos y pobres y una corrupción que se extiende a todos los niveles.


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