Boffo y Feltri mantuvieron un almuerzo aclaratorio (se supone) hace unas semanas. Feltri, que es un viejo zorro, lanzó a continuación la idea de que el “documento” que publicó se lo había dado una fuente fiable del Vaticano... Y como en una corrida de toros, la prensa entró al trapo. Ahora, todos los comentarios giran en torno a presuntas “puñaladas” entre facciones vaticanas. Son páginas llenas de “escenarios” y “reconstrucciones” en las que no se cita ningún dato, ninguna fuente, ningún hecho que tenga que ver con el asunto.
No soy tan ingenuo de pensar que el el Vaticano todos son ángeles. No, son seres humanos, y como tales hay visiones y sensibilidades diversas. Pero es que aquí estamos a otro nivel. Las viejas historias de intrigas en los “cortili” romanos, con personajes de capa y espada que se diluyen en la oscuridad y venenos escondidos en los anillos, son -en comparación- un cuento de niños. El espectáculo periodístico es deprimente. No hace falta la crisis para hundir al periodismo. Y mientras tanto, supongo que Feltri (en la foto) se estará frotando las manos, pues ahora se habla poco de su penoso comportamiento profesional y mucho de escenarios a lo Dan Brown.

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